Homilía

Como hemos escuchado en la primera lectura, Pablo dedíca un capítulo entero de la carta a los Romanos a saludar a un grupo de hermanas y hermanos de esa comunidad, que él desea mucho visitar.
Los primeros en ser saludados son dos cónyuges cristianos, Aquila y Priscilla, hacia quienes el apóstol utiliza palabras de gran reconocimiento.
Esta pareja es particularmente apreciada por nosotros integrantes de la Acción Católica: ha sido frecuentemente mencionada como una suerte de "progenitores" nuestros cuando, después del Vaticano II, el magisterio pastoral de la Iglesia ha querido extraer nuestro rasgo más característico, aquel de una ligazón directa y orgánica con los pastores en vista de la evangelización: "los laicos pueden también ser llamados de distintos modos a una colaboración más inmediata con el apostolado de la jerarquía, a la manera de aquellos hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en el anuncio del Evangelio y hacían mucho por el Señor" (Lumen Gentium 31).
Recorramos entonces el camino de Aquila y Priscilla para tomar de su perfil apostólico los aspectos mas actuales de nuestro gran ideal y de nuestra más verdadera e íntima identidad.
Sobre los pasos de Aquila y Priscilla nosotros recogemos sintéticamente una historia, una palabra, una diaconía

1. Una historia

Dejamos ante todo, hablar a los textos, que obviamente no serán leídos como un recetario a insertar mecánicamente en nuestras situaciones, pero que pueden ofrecer puntos de referencia y de orientación útiles a nuestro objetivo. Estos textos se pueden reagrupar en dos series: la primera, aquella de los textos paulinos (1 Cor 16.19; Rm 16,3-5ª, 2Tm 4,19) y la segunda, aquella de los textos de San Lucas, (Hechos 18, 1-3,18,26).
De estos pasos recavamos alguna información general sobre Priscilla y de su esposo, que nos ayudan a ubicar el servicio que ellos prestaron para la evangelización.
Aquila es un judío, originario de la provincia romana del Ponto. Prisca o Priscilla, un diminutivo, es también ella probablemente una judía, con un nombre latino, según una costumbre difundida en ese tiempo.
Según los Hechos, la pareja llegó a Corinto, luego de la expulsión de los hebreos de Roma, por orden del emperador Claudio, alrededor del año 49. Si, como parece, el edicto de Claudio culpaba solo a los jefes y a los activistas, se puede concluir que la pareja era señalada en la capital del imperio por su fervor misionero.
Aquila y Priscilla eran "fabricantes de cortinas" y deberían tener buenos recursos económicos, dado que en Éfeso su casa era una domus ecclesia: en ella se reunía una comunidad cristiana (1Cor 16,19; Cf. También Romanos 16,4). Tenían una fábrica de cortinas,. donde trabajó durante su estada en Corinto, también el apóstol, su huésped (Hechos -18,3).
En aquel período, ellos colaboraron con Pablo durante un año y medio (Hechos 18,11.18). Y posteriormente durante el tercer viaje de Pablo, por otros dos años y tres meses (Hechos19,8) se encontraron en Éfeso, donde fue escrita la 1ª Carta a los Corintos.
Durante otros años, entre el segundo y el tercer viaje del apóstol, los dos cónyuges continuaron sin él, la evangelización de Éfeso. Uno de los resultados más felices de su labor fue la transformación de Apolo en apóstol completamente instruido en el "camino de Dios" (Hechos 18,24-28).

2. Una palabra

La denominación que Pablo da a Prisca y a su marido es la de "colaboradores". En el uso profano y religioso del mundo griego la palabra "sunergos" indica a cualquiera (un dios o un hombre) que presta una ayuda o una cooperación a otro, o colabóra en vista a un determinado fin con otros.
En lo que respecta al Nuevo Testamento, el término se repite trece veces y siempre se refiere a personas: 12 veces en Pablo (1 Tesalonicenses 3,2; 1 Corintos 3,9; Filipenses 2,25; Filemón 1.24; 2 Corintos 1,24; 8,23; Romanos 16,3.9.21; Colosenses 4,11) y una vez en 3 Juan 8. Se trata por tanto, de un término típicamente paulino que el apóstol usa exclusivamente en referencia a su acción misionera y en un sentido diferente a aquél que la palabra tenía anteriormente a él. Por lo tanto, él lo utiliza con el significado de un apelativo para indicar a las personas comprometidas con él en la labor misionera, como verdaderos "co-laboradores".
Del análisis exegético de los pasos, emergen algunos elementos que son fundamentales para definir la figura de los colaboradores de Pablo.
Principalmente son quatro.

a. El sunergos, es un encargado de Dios. No es por tanto un "atrapado" por Pablo, sino un auténtico colaborador que cumple una obra encomendada por Dios mismo. En este sentido todos los sunergos -Pablo incluso- están por principio en la misma condición de dependencia de Dios que los ha elegido como colaboradores suyos: "Somos por lo tanto colaboradores de Dios" (Corintos 3,9).

b. El sunergos colabóra en la misma tarea común. Ellos desarrollan la misma actividad que Pablo, aunque sus deberes y funciones son diferentes (Cf. 1 Corintos 3,9). Por lo tanto sunergos no indica ni una sub-misión funcional a Pablo y tampoco una relación puramente amigable como aquella que se establece entre compañeros de trabajo o de misión. Se quiere más bien indicar una co-responsabilidad en el llevar adelante una obra común. El hecho que el mismo Pablo se defina con este término señala que él no se identifica con un dador de trabajo que comisiona encargos a ejecutores o a ayudantes.

c.El texto de 1 Corintos 3,5-15, resulta fundamental para determinar lo específico de la colaboración. En él están especificados los rasgos de la fisonomía de los "colaboradores". Ante todo se remarca la "ministerialidad" o diaconía de los colaboradores: éstos son solo instrumentos que pueden plantar o regar, pero es Dios que hace crecer. Se precisa luego la base de la colaboración, que es el Evangelio de Jesucristo. Pablo como excelente arquitecto ha puesto los cimientos; los otros después han construido sobre ellos, pero "ninguno puede" colocar un cimiento diferente de aquél que ha sido puesto, que es Jesucristo (v.11). Este- Evangelio es la norma para todos los colaboradores, también para el mismo Pablo. En fin, con la referencia al juicio de Dios, Pablo pone de relieve que todo colaborador debe rendir cuenta a Dios del propio trabajo y que el juicio sobre los colaboradores está reservado a Dios, a él solo (Cf. vv.12-15).

d. El que Pablo fuese conciente y celoso de su autoridad apostólica en la obra misionera, no le impedía reconocer la madurez de sus colaboradores y su capacidad de autonomía. Por eso nunca se colóca sobre ellos, pero si al lado de ellos. El no buscaba nunca hacerlos dependientes de él o degradarlos como dóciles ejecutores en sus empresas apostólicas. En resumen: no fueron los parámetros personales de Pablo que se imponían o regulaban la actividad misionera de sus colaboradores, sino únicamente el Evangelio predicado.

3. Una diaconía
Aquila y Priscilla se caracterizaban como una pareja al servicio de la acogida y al servicio de la palabra de Dios.

3.1 Al servicio de la acogida
Los textos bajo exámen, mencionan la acogida que tuvo Pablo en Corinto (Hechos 18,2-3) y el recibimiento en su casa, como comunidad cristiana (1 Corintos 16,19; Rom 16,5ª).
Desde los primeros cristianos la hospitalidad está reservada a los misioneros itinerantes.
Despojados de todo, sin techo ni familia, los misioneros son acogidos en las casas de los hermanos en la fe (Hechos 18,3.7; Marcos 10,29ss; Lucas 18,29ss). La hospitalidad es un verdadero servicio al Evangelio: en la diversidad de las situaciones, todos los cristianos, sean sedentarios como itinerantes, se sienten responsables de la evangelización. Esto movimiento se prolongará en el tiempo. Así la Didache pedirá reservar una acogida calurosa a estos misioneros (Didake 11, 3-4) y en la tercera carta de Juan, el presbítero recomienda a la comunidad recibir a los itinerantes porque ellos están al servicio del Señor y hospedarlos es colaborar con ellos en la evangelización (3Juan 6b-8).
Es con este espíritu qua Aquila y Priscilla reciben a Pablo en Corinto y le procuran trabajo (Hechos 28, 2ss). El apóstol se encuentra en una situación difícil: después del fracaso en Atenas, ha llegado a Corinto, deprimido y bien pronto tendrá que ponerse a litigar con la poderosa colonia judía del lugar (Hechos 18, 6-7; Cf. 1 Tesalonicenses 2,14-16). La amistad de la pareja judeo-cristiana fue el primer servicio que Pablo ha recibido de Aquila y Priscilla, un servicio del cual estará siempre agradecido.
Otro servicio que Aquila y su esposa prestaron a la evangelización fue la hospitalidad a la comunidad cristiana. Esto confirma la situación de holgura económica de la pareja; debían poseer una casa lo bastante grande como para poder realizar en ella las reuniones de grupos, de 30 a 50 personas y que se reunían en la casa para compartir la fe, rezar, celebrar la Eucaristía y compartir el ágape fraterno (1 Corintos 11, 20-34).
En la parte final de la primera carta a los Corintos, Pablo pondera a Stefana y a su familia, por el servicio a la paz y a la unidad. También Aquila y Priscilla deben haber brindado un servicio de este tipo. Ellos podían hacerlo: como judíos de la diáspora, estaban abiertos tanto al mundo judío como al mundo greco-romano. Pablo pondera especialmente la gratitud de las Iglesias de los Gentiles en las confrontaciones de nuestra pareja (Romanos 16,4). Esto supone un esfuerzo constante para superar todas las consideraciones étnicas, religiosas y sociales, para construír la comunión, la koinonia.

3.2 Al servicio de la Palabra
Ha de recordarse que en el Nuevo Testamento no son solo los apóstoles los responsables de asegurar el servicio de la Palabra (Hechos 2,4). También Stefano y Filippo anuncian la buena nueva (Hechos 6.10ss; 8,5-10). Pero todos los colaboradores de Pablo están al servicio del anuncio de la Palabra.
También Aquila y Priscilla, en cuanto sunergos de Pablo, colaboran con él, en el nacimiento de la comunidad de Corinto y de Efeso. En particular ejercitando este ministerio en los enfrentamientos con Apollo, después de su llegada a Éfeso. Judío de Alejandría, probablemente discípulo de la escuela filoniana, gran orador, Apollo era ya cristiano, pero su doctrina estaba muy vinculada a los ambientes de la secta de los "bautistas" del cristianismo primitivo. La pareja, bien pronto se dio cuenta de los vacíos de las enseñanzas de Apollo y se hace cargo de "presentarle más" exactamente todavía el camino de Dios (Hechos 18,26), ofreciendo así a Pablo a uno de sus más brillantes colaboradores.¿Es exagerado afirmar que esta pareja, de la cual nunca se menciona a sus hijos, ha generado para la Iglesia, un verdadero apóstol?

Conclusión

Retornemos al lugar del cual hemos partido. Encontramos algunos párrafos que definen bien a los laicos de Acción Católica: anunciar a Jesucristo, fatigarse con el apóstol, jugarse la vida por salvar la de los otros, acoger a la comunidad cristiana en su propia casa,. En síntesis, podremos decir que el ideal apostólico de la Acción Católica es anunciar el evangelio como laicos -en comunión con los pastores- para la salvación del mundo.
Roguemos al Espíritu Santo, el protagonista invisible y siempre presente de la evangelización, en comunión con María y con Juan Pablo II, inquieto evangelizador del viejo y nuevo milenio; roguemos para que el Señor no deja faltar en su Iglesia laicos cristianos apasionados que anuncien con palabras simples de vida -como Aquila y Priscilla- el único Nombre bajo el cielo, del cual recibimos la salvación, el Nombre de Jesucristo, Señor nuestro. En fin "Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación". (Hechos 4,12).
No, no una fórmula nos salvará", pero sí una Persona, y la certeza que ella nos infunde. "YO ESTOY CON USTEDES" (NMI 39).

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IV Encuentro continental Americano - I Encuentro Americano FIAC-UMOFC- FIHC
EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO ES EL CAMINO PARA LA CONVERSIÓN, LA COMUNIÓN Y LA SOLIDARIEDAD - Lima, 6-9 de noviembre de 2003